miércoles 19 de enero de 2011

Cuernos


Me gustaría tanto ver tu cara. ¿Qué cara has puesto? ¿Qué gesto tienes? Hace diez minutos sonreías. Cuando le has preguntado qué iba a beber, sonreías. Cuando te ha respondido que una cerveza, cuando inmediatamente ha cambiado de idea, «mejor un... una...», cuando finalmente ha dicho que no sabía qué quería beber, tú sonreías. El indeciso de siempre. Estaba nervioso, impaciente, juntaba los muslos, gesto infantil, y tú sonreías. Y la sonrisa se te ha agrandado aún más cuando lo has visto abrir la puerta del muñequito mujer y meterse sin darse cuenta de su error. El despistado, el atolondrado de siempre, el adorable. Pero, ¿y ahora? ¿Qué cara tienes ahora, diez minutos después de que la pelirroja se haya metido con él, cuando lleva diez minutos con él tras la puerta del muñequito con falda? Me gustaría verla. Tu cara. ¿Sonríes? Hace diez minutos. La pelirroja estaba en la barra junto a una mochila casi más grande que ella, una pelirroja menudita y joven que lo ha mirado al entrar, a la que ha mirado al entrar, y ahora no sé si sigues sonriendo o qué gesto tienes, qué cara pones. Una pelirroja que vestía unos shorts inguinales y unos pechos bizcos y tiesos y largos y sueltos. ¿Por qué lo piensas en pasado? ¿Qué gesto pones, qué cara tienes? La joven pelirroja viste, no vestía. Pero los shorts estarán en el suelo o en sus tobillos, quizá colgándole de un pie mientras él culea. ¿Por qué piensas en shorts cuando tu idioma es de pantalones cortos? ¿Sonríes? ¿Sigues sonriendo? No lo sé. No pienses en shorts, no pienses en pasado. A ver tu cara. Tonta, esnob, anglófila, ¿shorts? Muy cortos. No, no lo ves sujetándola por los muslos contra el alicatado blanco, él no es tan fuerte, ella era menudita, sí, pero él no es tan fuerte, ni siquiera estás segura de si el alicatado es blanco. ¿Era menudita? ¿Ya no es menudita? ¿Qué cara tienes? Lo ves sentado en el váter y con ella encima. No le ves a ella un tatuaje en el culo, se lo ves en la pantorrilla, en la izquierda, no sabes qué es, un símbolo raro, en el culo lo que la pelirroja tiene son hoyuelos, muchos hoyuelos. Y vaivén, frenético. Y vaivén, sin ruido. Y vaivén, duro, deprisa, glúteos batidos. Buscan sin mirarse el orgasmo cuanto antes, hace diez minutos. Él se las muerde, las tetas, eso sí lo ves con claridad, de eso estás completamente segura, se las muerde por encima de la camiseta, se las muerde hasta el límite de la sangre, sobrepasando el del daño, si lo sabrás tú, que lo amamantaste hasta mucho después de su primer diente y de su segundo y de su tercero. No sabes cómo me gustaría ver tu cara, de verdad, qué gesto tienes. Si te volvieras, si quisieras volverte... Sólo un momento.

5 comentarios:

  1. Qué buenísimo que eres "jodio". He visto todo lo que pasaba detrás de la puerta con la pelirroja. Mientras a la morena se le quemaban los deos y se le congelaba el corazón.

    Amada.

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  2. Amada: tú serás "La viuda", ya te dije y le conté a Marisa, es que no puede ser otra actriz. Cuando lo rodemos, tú serás la viuda. Eso ya lo sabes. Mira qué mosca...

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  3. Pues sí, bravissimo retrato. Un placer poder disfrutar de su compañía por mi tierra. Le ofrezco un palco VIP en la moderna y un recorrido por mugrientas tascas.

    Buena forma de comenzar el año, no decaigáis. Enhorabuena a los dos.

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  4. ¡Qué no se vuelva! Prefiero el semblante de su cara a través de tus palabras.

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  5. Amigo anónimo: La Moderna me pareció una necesidad vital en cada ciudad, esa tabernaza que debería ser un derecho de cada español (católico, por supuesto, y con llavero Renault asomándole por el bolsillo). ¡Gran sitio! De manera que el ofrecimiento de ese palco aún me tiene un pito en el corazón. Esperadme.

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