lunes 30 de agosto de 2010

La mujer y la hembra


Difícil decidir si la que vemos ahora es la hembra que le queda o que le falta a la mujer de la figura oscura y liviana que regresa a casa tras haber despachado tabaco y chicles y cuadernos escolares en el estanco de la esquina de Las Flores: la que, a pasitos jóvenes de vieja absorta, atraviesa el pueblo con los ojos rasos en el embaldosado y saluda sólo a quien la saluda por no dar qué hablar más de su antipatía amarga. Complicado averiguar si la que estamos viendo en el redil de su libertad ama o desprecia a la otra antes de llegar a casa y desnudarse los lutos del cuerpo y de la cara y de las uñas y de la fruta y del pelo. La pinza en la solapa es un recordatorio del pasado de hace unos minutos. Al final, Paco no llegó a estrenar la barbacoa, después de todo lo que discutieron sobre la conveniencia de comprarla, que hasta dejaron de hablarse tres días cuando él se presentó con el cacharro. La sandía es el postre de antes de comer, un carnaval previo a la cuaresma de los garbanzos de la perola; la sandía es el jugo del que se empapa la hembra antes de volver a salir al sol y la secarra que la acompañan hasta el estanco. Podemos afirmar que la mujer sombra que nos vende tabaco en la esquina de Las Flores tiene una hermana lejana, casada y Purificación a la que quiere ver y besarle los sobrinos con ruido porque es lo único que le queda; sabemos, aunque no con toda seguridad, que la hembra que arrumbó el crucifijo y que nada más llegar a su encierro se ilumina el ser entre medicamentos, hules y romanas se sentiría mucho mejor si la soledad fuese completa, auténtica, sin un titacomoestás chillón y desconocido al teléfono el día de su santo, de su cumpleaños y por Navidad. La bata la compró a escondidas de la mujer enlutada del estanco, en otro pueblo. Los labios pintan lo que la mujer calla y la hembra piensa. Las uñas son de arañar la pulpa.

10 comentarios:

  1. Por un momento, la sagacidad del texto me ha recordado a los retratos de Luis del Val, y créeme... No es una mala comparación (ni odiosa). Ánimo con el siguiente.

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  2. una maravilla, me recuerda el relato y la foto a mi abuela y mi madre... que arte Marisa!

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  3. Muchas gracias Laura. El relato es de Jesús Tíscar, las fotos corren de mi cuenta.

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  4. Es admirable como en un texto tan breve, defines estupendamente, lo que todavía, es tristemente, una escena cuotidiana en este país.Me "erizas los pelos". Transmites y llegas al corazón del receptor con éxito.
    Vicky (Pulseritas)

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  5. Hey, Vicky, qué gusto verte por aquí, muchacha. Bienvenida al blog.
    Pues lo que me dices es lo que me pasa a mí con lo que "me" cantas, sobre todo con una que tú sabes. Por cierto, hace que no os escucho y el mono se engorila.
    Besazo.

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  6. Joder Jesús!! me ha encantado niño, de verdad. A eso se le llama ojo para la escritura!!

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  7. El ojo este mío y miope que bien sabe inspirarme mi socia la Marisa con sus fotos cargadas de adjetivos, metáforas y argumentos encuadrados.
    Me alegro que te guste, Amadica.

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  8. Me gusta esa fruta que hace juego con el hule.

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  9. Embelleces la rutina con grandeza humana!!

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  10. En la rutina y en lo humano, aunque no sea grande, también está la literatura, ya sabes. Es más: creo que es ahí donde reside en su estado más valioso, al menos para este que lo es y para cualquiera que lo sepa ver. Por lo demás, tú eres muy bonita, Inmaculada Pedrosa, y además ves. Sí.

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